- 1.Tragedia griega
Al subirse el telón la diva se lleva las manos al rostro
como en una tragedia griega en la que heroínas y verdugos se consuelan,
se arrullan y se tantean,
previas al fratricidio.
Al poco, la diva se lleva las manos al sexo
para honrar a los dioses en una ofrenda trágica,
dando paso a la sección de cuerda en la que violonchelos sesgan vidas,
plantan flores y edifican, y los clarinetes caminan ávidos de victoria
por entre los golpes secos del timbal.
- 2. La Erótica
La flor es la erótica de la voracidad, de la vista y del encuadre,
la vulva también es flor en la boca carnosa del adolescente.
La erótica del dispendio es luz ardiente y mito, esto es, pura pornografía.
La sexualidad es, tal vez, una figuración en los amaneceres pero,
en la hora bruja parece más una comunión astral abstracta.
Los pechos erotizan como bolas de helado que derriten las ilusiones
de los niños recién comulgados: mirad a Eros yacer en la infamia.
Los fetichistas adoran dar lustre a sus perversiones
para lo cual modelan con delicadeza los cuernos del diablo.
Caravaggio posa como paradigma hermoso del creador fatal que hipnotiza con su verdad.
¡Ay, la erótica!
- 3.La belleza
La belleza es un disco de arena que da vueltas ante la mirada de un triste,
es un arpegio solo en busca de una peana en la que situarse,
es el pincel herido, el color brusco, la boca jugosa que toma el placer a ratos.
La belleza habita en la muerte porque la muerte es infinita
y la infinitud es el eje que hace circular la vida.
La vagina es más bella que el pene del provocador por el simple hecho
que da calor, acoge, se abre de labios y acuartela a los pobres diablos que,
blandiendo el bálano, acaban por escupir.
- 4.La máscara
La máscara es más hermosa cuando emana un alma
y el rostro, cuando es un códice abierto al azar, tiene categoría de misterio.
La máscara es el único gesto que se manifiesta
con la elementalidad más atroz que somos capaces de percibir.
- 5.Ella
Se hizo una personalidad a la medida de sus resortes
para dejar de sentir la cadena perpetua del yo,
al no caberle más ideas en su tumulto intelectual casi inabarcable
comenzó a construir torres de marfil y universos ocultos
por los que transitar cómoda y subrepticiamente siendo una pequeña multitud.
La muchacha de carácter firme y sonrisa arrebatadora dejaba correr
pensamientos mórbidos, texturas corrompidas, maniobras interesadas,
golpes magistrales a contracorriente que desarmaban al personal.
Sus ojos conmovían porque provocaban en sus semejantes extrañeza y estupefacción.
Ella se hizo una personalidad a la medida de sus resortes
para dejar de sentir la cadena perpetua del yo.
- 6.Pájaro solitario
Le habían convidado a levantar el vuelo al amanecer
para aprovecharse de la mar calma y también de los oráculos,
favorables sin excepción a la partida.
¿Qué razón habría de llevarle a disipar esta idea
para hallar el desprecio, el desdén y la ignorancia de los que,
hacía tan poco, le habían idolatrado?
¿Quizás fuese el orgullo de alzar por sí mismo la vela,
el deseo de contemplarse reflejado en el envés,
de querer atravesar los muros con la vehemencia
del que se sabe pájaro solitario?
- 7.El caudal del río
El caudal del río abultaba enormemente sus maniobras sexuales
y reía y sollozaba entre cánticos de los jilgueros
que se hacían neorrealistas entre la bruma,
que se hacían bellos entre el compost,
que se hacían reivindicación entre las bolsas del hipermercado.
El caudal del río trasvasaba el saber de miles de litigios
y hacía constar las historias más hermosas
que desde hace una eternidad se trasmiten por los destellos de la voz,
que se articulan y se hacen cuerpo.
El caudal del río era cántico sinuoso y era, a veces,
abrumadora y categórica sentencia que salpica a todos aquellos agnósticos que niegan las más relevantes evidencias con desdén.
- 8.Muertos
Hay muertos por doquier,
allá donde poses el corazón encontrarás una criatura recién fugada del limbo.
Hay muertos a secas pero también hay espíritus enconados.
Hay muertos que gozan de muy buen color en las mejillas.
No todos los yacientes están malhumorados,
a alguno se le intuye que disfruta del silencio con solemnidad y parsimonia,
que siente una recompensa en la incorporeidad,
que asiente ante la supremacía de estar ausente.
Los muertos, a veces, giran el rostro, o lo que queda del mismo,
para asegurarse que el rayo impacta y rasga y muere.
Muchos caminan y reconstruyen, bendicen y aceleran,
saborean y propagan la voz dolida,
se pasman como cualquier ser vivo que sufre el don de la inmensa soledad,
y se les nota que bosquejan entre la masa gris como adolescentes
rendidos al primer amor,
como si un actor pisase las tablas de la escena un buen día y se supiese ignorante e impostor y dios.
Muertos que se adentran, cautos, por entre el infinito de los agujeros negros con el vello efervescente, la saliva seca, la miel herida;
así vislumbro a todos las ánimas, las huelo y las respeto.
- 9.Ídolos
Eran tipos duros e indestructibles que lograron placer en la locura
y rabia en el dolor,
tipos que hallaron terribles historias en nichos de neón, en noches locas,
en locales de muy dudosa reputación.
Eran tipos subterráneos situados en el charco más negro que negaron,
una y mil veces,
el éxito fácil y el corporativismo de mierda.
Hasta el último resplandor,
hasta el último rayo de vigilia se cosían a cocaína y whisky retando a la suerte,
invocando al diablo.
Hoy están todos muy muertos.
Como arañas de plata.
Como ídolos imperturbables.
- 10.Impíos
En los montes cercanos las hienas y los predicadores serios
se resguardan de la suciedad de la urbe como pacifistas huyendo de las maras.
Hienas y predicadores danzan en la noche oscura y experimentan hasta el alba
porque este es el tiempo y el lugar de los impíos.
- 11.Insectos
Salta la valla de tierra y pisa unas cuantas flores de terciopelo
como en una performance lírica;
la sangre comienza a manar despacio, en burbujitas perfectas,
sangre que subvierte las génesis,
sangre que es fácilmente localizable en tu mutación.
Una trup de fotógrafos desnudos hacen bis a bis con la policía antidisturbios.
Hay insectos dorados, temblores en las piernas de los ciudadanos distinguidos.
- 12.Tiroteo
Un tiroteo es un debate de plomo entre buscadores de una verdad impositiva.
Las balas hacen muescas de pavor en la carne.
Se producen carreras y disturbios.
Surgen gestos rotos,
caras desencajadas,
manos perdidas,
huellas vacías.
Brotan delirios, místicas, cobardes, traidores.
Un tiroteo es la bajada hacia la verdad por el camino de la inmundicia.
- 13.Lourdes y su perro matón
Se llamaba Lourdes la señorita delgada del perro matón
aunque estaba dotada de un dulzor semejante a la espuma del mar
en los atardeceres púrpuras.
Se llamaba Lourdes la infeliz dama de los puñales rojos,
Lourdes Bríos de la Fuente, para ser exactos.
Algunos dicen que la prostitución se encargó de evaporizar
sus únicas reservas morales
aunque la mayoría se inclina por pensar que las violaciones que sufrió de niña
en la costa azul francesa rubricaron su carácter frío,
moldearon su indiferencia y argumentaron su sadismo.
Así lo cuentan los que la conocieron en los veranos de La Isla,
cuando ella no contaba apenas tristezas
y sus ojos se resistían a ser un lugar de sombras, una collada baldía.
Lourdes y su perro matón fueron inseparables
desde abril de mil novecientos ochenta
hasta el día de todos los santos del ochenta y cinco,
según crónicas fidedignas de la época
cometieron juntos doce asesinatos de carácter macabro y repelente ejecución.
En el mismo lugar del crimen donde la señorita Lourdes
afilaba los cuchillos,
cometía sexo
y devoraba el ansia que la corroía, allí su perro pitbull – una pionera sobresaliente en casi todo fue, la señorita Lourdes -,
allí su perro pitbull, decíamos, orinaba en la penumbra.
Entusiasmado el perro matón de la señorita Lourdes
con el festín hediondo de sus víctimas,
manejaba la situación con elegancia y ya no mordía más que a cadáveres.
La hermosa silueta de la señorita Lourdes
fue descubierta una fría mañana de Noviembre
junto a su difunto perro fiel cuando, afuera,
la lluvia cubría de dudas la tierra.
- 14.Abracé tu piel
Abracé tu piel dorada y mustia,
abracé y me abracé cuando me asaltaron pequeñas lágrimas
de tristeza y gratitud que vistieron mis pómulos de una luz grisácea
como la de la mar en tempestad.
Abracé y te abracé;
cargado de irónica belleza fui contando las horas que restaban hasta caer
rendido en intermitente flujo,
considerando que la falacia del tiempo es una hermosa cabalgadura con que, por última vez,
musité tu nombre en un acto de vergüenza
que aún me amarra a la consternación.
A la postre abracé tu hermosa piel dorada y mustia
como si posase los pies sobre un seísmo;
varias gaviotas picoteaban el corazón sangriento de una paloma vencida y había luces de automóviles y reyertas entre adolescentes
cuando mis dedos se arrastraban como agujas suturando una carne imprecisa.
Te abracé con mirar cansado y con torpeza te miré,
cansado, quizá, por el efluvio otoñal de la vida,
consternado y perplejo por el circulante pasatiempo de estar en tránsito
hacia la putrefacción.
- 15. Diagnóstico de tus últimas lágrimas
Hiciste un testimonio al atardecer
cuando las olas se rompían los morros suavemente
como jadeos de un perro moribundo
contra la madrugada.
Quiero volver a saborear el diagnóstico de tus últimas lágrimas.
- 16. Hechos contaminantes
Hay hechos contaminantes alrededor de cada crisis
que se calcinan en el interior de tu memoria
y horadan la humillación de la que haces gala.
La verdad es un crisantemo, una parodia y un hechizo,
la verdad es un espasmo, un esperpento y una actitud reveladora,
la verdad está en el jardín de las delicias y en el camposanto afable.
No hace falta ser un traidor para sentirse importante.
No hace falta equilibrar la luz para sentirse a gusto en la zona sombría.
Aun así, tienes hambre de visitar el lado bizarro del amor.
Por qué tienes deseos de cuestionar la palabra más llena que he pronunciado jamás.
Jamás es un jarrón pegado trozo a trozo. Jamás, que es una quimera.
- 17. Exhíbete
Estabas tan bonita tumbada sobre la hamaca que yo me hacía
el voyeur más solícito de cuantos habitan los rigores del deseo.
Te invité a quedar para que te exhibieras entre las sábanas,
para que te gustases desnuda ante la atenta brisa del mes de mayo
no pensando en otra cosa que en recorrer tu piel ardiente hasta vulcanizarme.
Te decía que te exhibieras para que, entre mis caricias,
tuvieses a bien recorrer la diversidad del aire.
- 18. Ancho y largo
Por la línea de flotación pasan trenes y lanchas de narcotraficantes
que manejan la dignidad y la moral como si de muertes se tratase.
También hay un campo de concentración en el corazón de la humanidad
y un idiota caza asesinos que cada mañana
repasa los deberes sabiendo que acumulará algunas horas extras:
“No me esperes, amor, hoy tengo que amamantar algunos lobos”.
El mundo es más ancho que largo, pienso yo,
decía que es ancho como la sombra de las turbas y ciertamente muy largo:
fíjate si no en la sombra de los calambres.
Las dictaduras son generosamente anchas y rigurosamente largas,
son anchas de largo porque su materia reside en nuestra insolvencia
pero también en la magnitud de nuestra envidia
y en el tamaño monumental de nuestra ambición.
En cambio la paz no es ancha ni tampoco larga,
es frágil como un beso y breve como un orgasmo.
- 19. La lucha
Luchan a brazo partido los jazmines más elegantes para armar de belleza
la fachada del museo de la guerra en el que hay lágrimas adheridas
y muescas de carne espeluznante que nos sonrojan.
Luchan los niños desnutridos por hacerse una foto con el turista solidario que vuelve a casa satisfecho,
retratado por misericordioso,
henchido de tanta bondad y lustre que se aplica.
Luchan los parásitos y las liendres,
los porteros de las cloacas y las meretrices para ser aceptados en una sociedad hipócrita y heroica que se sabe representación y jurisprudente,
trámite de un suceso molesto e insignificante en su labor redentora.
Luchan las riadas por ser dignas
y las brújulas para encontrar un sentido a su ser díscolo.
El perverso apela a su rango de honestidad,
el cruel a su hemisferio más sano y el cretino, a su sabiduría interpela.
La lucha es firmamental y utópica, es trigo, es cáliz,
es música entre el fragor y es silencio en la explanada de los sordos.
La lucha te mitifica y te humaniza, te regala y te extingue.
Sin ella somos sombras, apenas fantasmas.
- 20. Apuntes
El agua chorreaba a cántaros para que la tierra rojiza disfrutase de su ser húmedo,
había líneas transversales que, más que diferenciar, servían para acercar el alma
de la diversidad.
Los animales se mostraban alerta no fuese a suceder una hecatombe,
los verbos, juguetones y precisos, como farolas encendidas,
las chicas muy hermosas en su potencialidad, fascinantes desde su mismo útero,
las visiones claras y palpables, tangiblemente cercanas,
las casas sobrias, lumínicas, acogedoras,
los niños descalzos sobre la arena.
- 21. Vida
Este mundo que ves es la casualidad de los límites,
color neutro de voz rasgada,
charco que esquivas,
piel cuarteada a la espera de una lluvia que la empape.
Este mundo que piensas es el hemisferio de los sueños realizables,
verdad callada en habitaciones sombrías,
hecho retorcido que provocan los espíritus sosegados.
Y es que cuando la muchacha emprende el camino de regreso a casa
este mundo es muchas verdades a veces,
y son las velocidades de largo recorrido,
los cristales ahumados y las gaitas dolientes.
Porque cuando la rima está sorda, el pájaro herido no puede volar
y las mareas se han fundido,
no dejes que el desánimo te arrincone
y acude a por la mejor botella de ron añejo para brindar con Jobim,
cantar a Whitman, desbrozar el alma con Tadema,
suplicar a los demonios de García Alix,
subir a la montaña más excelsa para masturbarte en compañía de tus pecados y ser, al fin,
la conspiración que tenías ahogada,
el tiempo que perdiste, la mayor de tus debilidades aparcadas.
Así que no más sentencias, no más aforismos, no.